Tenía 18 años cuando entré
a trabajar a Sanborns Hermanos, S.A. de C.V. Desempeñaba el puesto de cajera-vendedora
en el departamento de Joyería en la
sucursal de Centro Insurgentes.
Ahí conocí las marcas como carré, constanza, emanuel, mossimo, steve madden, vaticano, 1928 y artre.925,
entre otras. Cada una tenía un estilo diferente y un metal en especial con el que elaboraba cada una de sus piezas. Debido a
las capacitaciones constantes que nos brindaba la empresa, aprendí mucho sobre la Joyería en
general. Llevaba un año trabajando y
debido a la distancia que recorría a diario de mi casa al trabajo, tuve que
renunciar y así empezó mi búsqueda de un nuevo empleo.
Un nuevo trabajo y una
mejor remuneración eran mis nuevas aspiraciones, aunque yo sabía que solo iba a
ser por un tiempo porque mi meta era entrar a la universidad. Los recuerdos y
las experiencias habían quedado atrás. Una nueva oportunidad laboral había
llegado a mi vida.
Ahora formaba parte del
Grupo Salinas y laboraba en Banco
Azteca, S.A. Institución de Banca Múltiple. Durante una semana me capacitaron y,
aunque no se me hizo complicado aprenderme su sistema, estaba nerviosa porque me
enfrentaba con algo desconocido. Mi trabajo anterior era totalmente
diferente y era otro sistema.
En mi primer día de trabajo me presente
a las ocho de la mañana en la sucursal. Cuando entré me presentaron a todos
los empleados. Me enseñaron a checar mi hora de entrada con mi huella digital y me
dieron mi clave personal para poder ingresar al bunker. El momento de demostrar
todo lo aprendido había llegado. Al abrir la sucursal ya nos esperaba una gran
fila de gente por atender. Realizaba todo tipo de operaciones financieras y diario me esforzaba por brindar un mejor servicio.
Sin duda alguna, ha sido
una gran experiencia y al mismo tiempo una gran responsabilidad manejar tanto
dinero. Recuerdo cuando realizaba el primer depósito de 300,000 pesos 00/MN. Estaba muy
nerviosa aunque antes ya había manejado dinero: era inevitable. Después de tener
miedo o nervios cuando realizaba depósitos mayores, me gustaba porque me pagaban sobre el monto
que depositaba y cubría mi meta.
En este trabajo conocí a
grandes compañeros pero sobre todo a grandes amigos que el día de hoy sigo
frecuentando. Ha sido una gran experiencia en mi vida, aunque de igual forma
tuve que renunciar después de dos años y medio trabajando, para poder entrar a la
universidad. Realmente era una nueva oportunidad, un proyecto nuevo de vida por el cual había luchado tanto.


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