domingo, 9 de junio de 2013

¡Adiós, adiós mi amor!



Una mañana gris, de mayo del 2009. Mi novio, llamado Rogelio decidió hacer sus primeras pruebas  para ingresar al Ejercito Militar Mexicano. Yo lo apoyé, Sin pensar que se quedaría en la primera convocatoria. 

Quería verlo cumplir su sueño, aunque eso implicara decirle adiós al amor de mi vida. Tenía que irse a radicar a San Luis potosí, lejos de su familia y peor aún lejos de mí.

El dia de la despedida llegó. Estábamos los dos sentados, como queriendo decir tantas cosas, al mismo tiempo no teníamos que hablar. Ambos sabíamos lo que pasaba, pero nuestras mentes se empeñaban en no razonar.

Ya nuestros corazones lo presentían. Era una despedida, era decirle adiós al hombre del que estaba enamorada. 
¡Adiós, adiós mi amor! , recuerda que te amé  fue todo lo que pensé, más no pude pronunciar palabra alguna; él no dijo nada que pudiera escucharse, pero en sus ojos –donde el ser humano no puede mentir- había desolación y dolor.

Mis ojos estaban bañados en lágrimas y en mis pensamientos recordaba todo lo vivido. Me envolví  en cada recuerdo, disfrutando cada beso. Pensaba en nuestros planes, en todo lo que nos faltaba por vivir, pero ya no había marcha atrás y teníamos que aprender a estar  el uno sin el otro.

Recordaba el día que lo conocí. Yo estaba sentada tomando café y él estaba ahí,  fue un momento mágico. Aunque pareció fortuito, fue planeado por nuestras almas; recordé los besos espontáneos, las noches de fiesta, los viajes juntos, en fin todo lo que vivimos. 

El adiós era difícil y triste a la vez, su mirada estaba perdida, tal vez porque quería cambiar su decisión y no podía. Era su sueño y la oportunidad que siempre había esperado.

De pronto; me abrazo y me dio un beso, sabiendo que era el último, partimos sin querer partir, callamos sin querer callar y como otras veces el me miró a los ojos y me dijo:
-dime… y solo dije gracias, él pregunto:
-porque y yo solo respondí, por todo lo vivido

Entonces: su mirada se desvió de la mía, su alma Lloró, y solo me dijo veté queriéndome decir quédate. Sabía que no iba a ser fácil, después de amarnos tanto y durante cinco años. 
Era la primera vez que nos estábamos alejando y nuestros caminos seguían rumbos distintos. Teníamos que aprender  a saber esperar. 

La vida simplemente así como nos aleja de las personas que amamos también  nos vuelve a colocar en el mismo camino. Cuando  es el momento adecuado y cuando menos lo esperamos. Porque el amor  cuando es verdadero la distancia es solo una palabra que puede separar cuerpos más no corazones.



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